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Vegetación
En la zona Norte,
localizados en valles umbríos y húmedos, encontramos hayedos
recucidos a formaciones de pequeña extensión. Junto a
ellos aparecen abedules, que indicarían etapas regresivas del
hayedo afectado por incendios. También están representados
los melojares junto a importantes manchas de roble albar.
En la mitad sur, el encinar abarca amplias extensiones, constituyendo
en ocasiones masas mixtas con el quijigo.
En cuanto al matorral, el área se caracteriza por los brezales,
escobonales y piornales, que constituyen etapas de sustitución
de los bosques allí donde la actividad ganadera les ha ido desplazando.
Entre otras formaciones vegetales, destacan los pinares de repoblación
de Pinus silvestris y las choperas y saucedas de las márgenes
de los ríos.
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Fauna
El área tiene
un singular interés como hábitat de aves rapaces; los
cantiles rocosos de la zona, sus repisas, abrigos y oqauedades, posibilitan
la nidificación de especies como el buitre leonado.
Entre los mamíferos, podemos encontrar corzo, jabalí
y lobo. Siendo reseñables las distintas especies de murciélagos
que utilizan el Complejo Kárstico como área de cría,
reposo y refugio invernal.
Finalmente, hay que destacar la importancia de la fauna cavernícola
que vive en el interior de la red de galerías subterráneas,
habiéndose descrito recientemente algunas especies de invertebrados
únicas en el mundo.
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