Existen numerosas entradas a
Ojo Guareña: la sima Dolencias (con 60 m. de profundidad),
la dolina de Palomera, Husos o la cueva de la ermita de San Bernabé.
El conjunto de Kaite consta de 10 km, aunque no conecta con la red
principal.
En la parte baja de la ermita de San Bernabé, se encuentra
uno de los parajes más espectaculares del Norte de España.
El rió Guareña, que nace en el cercano Somo, se introduce
en un valle ciego y se adentra por un "ojo" en el complejo.
Este río y el Trema han sido los verdaderos modeladores de
este conjunto de galerías, simas y lagos, a los que hoy en
día no se puede acceder debido a la fragilidad de su ecosistema
interior, donde se han encontrado ejemplares de únvertebrados
únicos en
el mundo.
La espectacular acción de la naturaleza ha sido un poderoso
atractivo para las gentes del entorno y por tanto un referente en
la vida social, cultural y religiosa a lo largo de la historia de
la Merindad, hasta el punto de darle nombre: Sotoscueva (bajo la Cueva).
Según palabras de M. Guerra, el hilo conductor que permite
el conocimiento del complejo es la "constante", la permanente
actitud creadora de la naturaleza (agua y rocas, animales y vegetales,
luz y oscuridad) y la religión (habitación y pinturas,
misterios y transcendencia, naturismo y revelación).
Las cavidades y su entorno han servido durante siglos como lugar de
culto o santuario, vivenda, e incluso lugar de reunión del
concejo de la Merindad, primero junto a la encina sagrada y luego
en la Sala del Ayuntamiento
Desde la primera exploración espeleológica llevada a
cabo en 1956 por el grupo Edelweiss, en el interior del complejo se
han recogido muestras de todas las culturas que se han sucedido en
la Península Ibérica. En varias salas se conservan pinturas
y grabados rupestres del paleolítico y pospaleolítico
y de la Edad de Bronce, así como numerosos restos arqueológicos
(cerámicas, armas, huesos, y unas huellas de pies humanos descalzos).
La unica parte del interior que hoy en día se puede visitar
es la Ermita y la cueva de San Bernabé, con un recorrido de
600 mts.
La Ermita rupestre, con fachada de sillar al exterior, conserva una
talla de San Tirso del siglo XIII y unas muy interesantes pinturas
murales en su bóveda natural. Datadas en 1705, las pinturas
relatan los martirios de San Tirso y los milagros de San Tirso y San
Bernabé.
Más hacia el interior nos encontramos unos silos prehistóricos,
algunos grabados rupestres y una curiosa pila del Santo llena de agua
milagrosa, capaz de curar enfermedades, sobre todo de la vista.
El gran peso de la tradición mistérica hace que existan
un gran número de leyendas y tradiciones de remotos orígenes
que nos hablan de brujas, seres sobrenaturales, popiedades maléficas
o benéficas de las cuevas, apariciones de Santos, etc.