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- Aseguramos de que el paciente oye, hablando lo suficientemente
alto, pero sin asustarle, permaneciendo cara a cara, manteniendo el contacto
visual.
- Regular el tono de voz. Una voz fuerte, puede sugerir al paciente
que estás enfadado.
- Utilizar la comunicación no verbal.
- Eliminar aquellos ruidos o actividades que le pueden distraer.
- Dirigirnos a él siempre con su nombre.
- Utilizar palabras y frases cortas y sencillas.
- Hablar despacio y esperar a que la persona responda.
- Pedir las cosas al enfermo de una en una.
- Utilizar el humor animando al enfermo a expresarlo.
- Incluso cuando el enfermo tienen problemas muy graves de lenguaje,
no debemos pensar que el paciente nunca nos entiende.
- Utilice otras señales además de las palabras:
señale, toque, dele cosas al enfermo. Demuéstrele una acción
o descríbala por medio de sus manos (por ejemplo cepillar los dientes).
Él a menudo será capaz de continuar una actividad si usted la
inicia.